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Pinturas
en el Hyatt
Una larga estada
en Australia, además de su presencia en salas de arte en Canadá,
avalan la obra de Fernando Strauss, en la galería del Hotel Hyatt.
El pintor mira su mano que dibuja objetos reconocibles, con una
seguridad en el diseño y un colorido de gamas tenues, para conseguir
que la línea se muestre nítida en sus lienzos. Su admiración por
el maestro británico Bacon lo lleva a exaltar al famoso creador
de los temas demoníacos y los asuntos agresivos, en un cuadro de
sugerencias líricas, mas allá de lo puramente pictórico. Sus casas
se desestabilizan, se enroscan en una visión de ondulados terrenos
inestables, con el agregado de una mano que se apresta a dejar al
registro de lo que tiene al frente. Sus páncreas de Valparaíso y
caseríos sencillos no responden a Ia "sumisión de un estilo; sólo
retórica, alimentada por la habilidad humana de asombrarse", es
la respuesta a la manera especial de tratar sus temas, interesados
en derroteros líricos, de novedoso oleaje dibujístico y forma curvada.
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