La Tercera
22 de agosto 1994
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Fernando Strauss
UNA FORMA DE SER POETA

No hay gramática, ni sumisión a un estilo en mi obra; sólo retórica, alimentada por la habilidad humana de asombrarse, de buscar el misterio. De ser poetas.

Eliana Avendaño

La nostalgia por su país siempre estuvo presente. Los más de veinte años en Europa y Australia no lograron borrar las imágenes que Fernando Strauss llevaba dentro de sí, las que ahora reedita con una impronta personal que el enraiza en el concepto del yin y yang.

Su debut ante nosotros es en La Galería del Hyatt Regency, en una muestra formada por 18 telas de gran formato, las que se exhibirán entre los días 4 y 28 de agosto.

La mayoría son paisajes y algunos interiores. "A mi regreso a Chile, el año '91, me maravilló el paisaje, sus variadas facetas y en base a él preparó esta exposición".

En ella el artista reune el desierto nortino: San Pedro de Atacama y la zona central protagonizada por Illoca y Duao, y por supuesto la ciudad infaltable en una muestra pictórica: Valparaíso, que siempre tiene algo para ofrecer. En este caso, realizada con una visión circular que nada deja fuera y pretende incluir todo como parte de un universo.

"Esta forma de pintar es intuitiva -aclara Strauss-. Si trato de buscarle un origen, lo encuentro en los seis años que estudie filosofía budista. Ahí no hay conceptos lineales, el todo es una idea circular que no excluye nada".

Hace catorce anos inicia esta forma de desarrollar su quehacer en la que además busca un nexo entre la realidad y la obra. Sus manos presentes, en primer plano, son el vínculo.

"Antes había sido surrealista, pero llego un momento que era como una calle sin salida. Pase una etapa de cine, con pequeñas producciones, para finalmente volver a la pintura".

Y en esa búsqueda Fernando Strauss encuentra esta expresión que es válida y además le da una impronta personal a su creación.

FORMACIÓN MISCELANEA

Su formación artística se inicia en los años '70, en ia Escuela de Bellas Artes, y es complementada posteriormente en Suiza y Australia, continente donde vivió los últimos 20 años.

Casado con chilena y con dos hijos, "partimos por dos años y nos fuimos quedando por una y otra razón. Volvimos el '91, queríamos que los niños fueran a la universidad aquí. Era hora de regresar, dice el pintor.

Trabajando sobre tela con óleos diluidos, casi veladuras, Strauss da forma a los paisajes de campo e interiores. "Veo algo, me embruja y lo llevo a la tela -explica-. Si es posible lo hago directamente del natural; de lo contrario recurro a apuntes, fotografías o dibujos".

"Mi obra sugiere, no describe, proviene de un examinar intuitivo y no de una digestión lógica de conceptos. Carece de todo signo de elaboración o de andamiaje conceptual: ni niega ni confirma, no hay explicación".

Y así tal como lo dice, las telas nos presentan un mundo que cada cual puede interpretar a su gusto y en el que esta presente el pintor con las manos que toman apuntes o bocetean.