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Fernando Strauss
UNA FORMA DE SER POETA
No hay gramática,
ni sumisión a un estilo en mi obra; sólo retórica,
alimentada por la habilidad humana de asombrarse, de buscar el misterio.
De ser poetas.
Eliana Avendaño
La nostalgia
por su país siempre estuvo presente. Los más de veinte
años en Europa y Australia no lograron borrar las imágenes
que Fernando Strauss llevaba dentro de sí, las que ahora
reedita con una impronta personal que el enraiza en el concepto
del yin y yang.
Su debut ante
nosotros es en La Galería del Hyatt Regency, en una muestra
formada por 18 telas de gran formato, las que se exhibirán
entre los días 4 y 28 de agosto.
La mayoría
son paisajes y algunos interiores. "A mi regreso a Chile, el
año '91, me maravilló el paisaje, sus variadas facetas
y en base a él preparó esta exposición".
En ella el artista
reune el desierto nortino: San Pedro de Atacama y la zona central
protagonizada por Illoca y Duao, y por supuesto la ciudad infaltable
en una muestra pictórica: Valparaíso, que siempre
tiene algo para ofrecer. En este caso, realizada con una visión
circular que nada deja fuera y pretende incluir todo como parte
de un universo.
"Esta forma
de pintar es intuitiva -aclara Strauss-. Si trato de buscarle un
origen, lo encuentro en los seis años que estudie filosofía
budista. Ahí no hay conceptos lineales, el todo es una idea
circular que no excluye nada".
Hace catorce
anos inicia esta forma de desarrollar su quehacer en la que además
busca un nexo entre la realidad y la obra. Sus manos presentes,
en primer plano, son el vínculo.
"Antes
había sido surrealista, pero llego un momento que era como
una calle sin salida. Pase una etapa de cine, con pequeñas
producciones, para finalmente volver a la pintura".
Y en esa búsqueda
Fernando Strauss encuentra esta expresión que es válida
y además le da una impronta personal a su creación.
FORMACIÓN
MISCELANEA
Su formación
artística se inicia en los años '70, en ia Escuela
de Bellas Artes, y es complementada posteriormente en Suiza y Australia,
continente donde vivió los últimos 20 años.
Casado con chilena
y con dos hijos, "partimos por dos años y nos fuimos
quedando por una y otra razón. Volvimos el '91, queríamos
que los niños fueran a la universidad aquí. Era hora
de regresar, dice el pintor.
Trabajando sobre
tela con óleos diluidos, casi veladuras, Strauss da forma
a los paisajes de campo e interiores. "Veo algo, me embruja
y lo llevo a la tela -explica-. Si es posible lo hago directamente
del natural; de lo contrario recurro a apuntes, fotografías
o dibujos".
"Mi obra
sugiere, no describe, proviene de un examinar intuitivo y no de
una digestión lógica de conceptos. Carece de todo
signo de elaboración o de andamiaje conceptual: ni niega
ni confirma, no hay explicación".
Y así
tal como lo dice, las telas nos presentan un mundo que cada cual
puede interpretar a su gusto y en el que esta presente el pintor
con las manos que toman apuntes o bocetean.
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